Dios tiene autoridad absoluta sobre todas las personas y todos los acontecimientos. Conoce los corazones de los hombres, cómo actuarán y qué pasos deberá tomar para lograr Sus propósitos.
Colosenses 4:2 dice que debemos perseverar en la oración. En realidad, la comunicación con Dios es tan vital que se nos dice que oremos sin cesar (1 Ts. 5:17). Escuchar a, hablar y relacionarnos todo el tiempo con nuestro Padre celestial debe caracterizar nuestras vidas. La Biblia dice por qué es tan importante esto:
La oración nos cambia. Si buscamos el rostro de Dios e invertimos tiempo en Su Palabra, seremos transformados. Nuestros deseos serán reemplazados por los Suyos, y nuestra manera de pensar armonizará más con Sus pensamientos. A medida que crezca nuestro conocimiento de Su carácter, tendremos una mejor idea de cómo orar de acuerdo con Su voluntad.
Dios responde la oración (Stg. 5:16). Dios ha prometido oír y responder las oraciones de Sus hijos (Is. 65:24). Él nos asegura que actuará si nuestras peticiones son hechas en el nombre de Jesús, es decir, si están de acuerdo con Su voluntad y con Su tiempo (Jn. 14:13).
La oración invita a Dios a actuar. La oración no altera ninguno de los propósitos o planes divinos del Señor; tampoco hace que cambie de opinión. Lo que Él ha decidido, ocurrirá, y Sus decisiones serán exactamente las correctas para cumplir Su voluntad. Pero nuestras oraciones son poderosas cuando, sin reservas, invitamos a Dios a hacer Su obra en nuestras vidas y en las vidas de otras personas.
¿Qué poder tiene la oración? Ella permite que personas insuficientes se conecten con un Dios todosuficiente. ¡Aleluya!
Por el Hermano Lazaro.