Reflexiona:

No rechaces tu llamado

Leer: Marcos 10. 17-22

 

Vemos en estos versículos un joven que pregunta a  Jesús: ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Como se nota en sus palabras él conocía de la vida eterna, conocía de los mandamientos que el Señor nos ha dejado, pues en el versículo 20 el respondió: “Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud”, podríamos hasta suponer que fue educado con las sagradas escrituras, pues todas las menciones de los mandamientos a las cuales Jesús se refiere este joven las conoce y dice guardarlas.

Veamos algo interesante, si guardaba los mandamientos porque se acerco al Maestro para preguntarle sobre la salvación, quizás su propósito era caer en gracia delante de Jesús, o probablemente esperaba una invitación a seguirle, sin duda este joven buscaba algo más.

                En el verso 21 este joven recibe una respuesta que le aturde y lo pone a pensar: “Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.”

Al escuchar esto da su espalda y se retira, quizás pensando en cuanto trabajo le costó o ha cuidado sus riquezas para regalarlas a quienes no le ayudaron a construirla, se fue atribulado y pensando en eso pero no se percato de las ultimas palabras que le dijo Jesús: “tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.”

Le invito a seguirle, en la mayoría de las ocasiones que Jesús hace esa invitación es a los discípulos, me pongo a pensar si podría haber sido ese joven el discípulo numero 13, o el escritor de un libro de la Biblia, quizás conoceríamos hoy su nombre, pero afligido se retiro pensando en sus posesiones.

                Este joven no siguió a Jesús porque sus posesiones le preocupaban y ataban, fue más importante para él su riqueza que la invitación que había recibido, invitación que hoy tu y yo tenemos, día tras día el Señor nos hace la misma

Proposición, deja tu pecado y sígueme:

Te sucede lo mismo que a este chico, te congregas, conoces la palabra, cumples con los mandamientos, pero existe algo que no te permite seguir totalmente y con todo amor y pasión a Jesucristo salvador de tu vida. Has escuchado alguna vez esta frase, Jesús ama al pecador pero aborrece su pecado. Es cierto, El te ama y quiere cumplir tus peticiones, el te ama y quiere hacerte un gran siervo suyo, el quiere que seas ejemplo a tus hermanos, El quiere darte la vida eterna, pero existe algo que tú conoces y El también que no te permite recibir todo de Dios, que no te permite seguir el mas esplendido de los llamados: “Ven y sígueme.”

Jesús no acepta escusas humanas como. Una cerveza o cigarrillo no hacen daño, una mentirita no es mala, estoy robando poco otros roban mas, lo maltrato porque se lo merece, que me pida perdón él, yo no le ofendí, etc.

Nuestro Señor y Dios no acepta escusa busca y premia el arrepentimiento, el de corazón, el real, y una vez lo hagas recuerda que la invitación sigue en pie:    “ven, sígueme”

 Por: Lázaro Somoza

 

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